Soy una persona privilegiada por las amigas/os que tengo.

 

Toda mi vida he sido una privilegiada por ello. Agradezco todas aquellas personas que durante un tiempo, más o menos largo, estuvieron a mi lado.

 

Me centro en las que ahora, En las que están en el momento presente. Llevan muchos años a mi lado y espero que sean muchos más. Nos consideramos familia.

 

Hay gente que me pregunta ¿hablas mucho con ellas? Todos los días. No sé si es mucho o poco. Hablamos todos los días.

 

Nos damos los buenos días, las buenas noches, nos decimos que nos queremos, si nos hemos comprado ropa, si hemos descubierto alguna receta.

 

Nos contamos cómo nos va en el trabajo, en el camino del trabajo, si nos pasa algo con nuestras parejas.

 

Si algún miembro de nuestras familias (tíos, primos) les pasa algo.

 

Nos contamos si nos ha picado un bicho, si nos hemos dado un golpe. Si nos duele algo.

 

Si ha sido horroroso, nos lo contamos.

 

Estamos en la cotidianidad. En la necesidad. En el apoyo. En el soporte. En el cuidado.

 

No sé si hablamos mucho o poco. Solo sé que siempre estamos ahí.

 

Y esto es un privilegio.

 

-Ruth Fernández-