Quizás en algún momento te hayas dado cuenta de que tu pareja se aleja de ti, que toma distancia, te evita en algunos momentos, está “rara” contigo. Han desaparecido las muestras de afecto, ya no hay abrazos, ni besos, ni caricias. Las palabras se vuelven frías, secas y con cierto grado de dureza. Es probable que no sepas qué ha pasado ni que tu pareja te haya dicho por qué se ha vuelto de esta forma contigo.

Es cierto que la falta de una comunicación clara entre los miembros de la pareja dificulta las relaciones sentimentales y agrava los posibles conflictos que aparezcan. Normalmente detrás de este tipo de situaciones está el miedo a comunicar lo que ha pasado por las posibles “represalias” que de ahí se deriven. Dificultades en la expresión de las emociones también pueden estar presentes. Además, en más de una ocasión, el otro puede interpretar mal lo que ha pasado. Y al no decirle a su pareja lo que ha entendido o cómo se ha sentido se producen situaciones en casa difíciles, tensas y de algún modo violentas emocionalmente.

Para poder evitar este tipo de encontronazos de parejas, además de fomentar la comunicación clara y fluida, cada miembro que la forma puede hacer un análisis sobre su propio comportamiento y cómo expresa las emociones. De esta forma podrá entenderse así mismo, y de poco en poco ir eliminando aquellos rasgos, hábitos o formas de hacer que pueden perjudicar en su relación.

Aquí nos podríamos preguntar ¿cuáles son esos comportamientos que tanto pueden perjudicar en una relación? Si reflexionamos un rato sobre ello, la gran mayoría suelen encuadrarse dentro de la falta de respeto, de la mala expresión y canalización de las emociones, y una deficiente comunicación. Son, a nuestro entender, los tres grandes marcos desde donde se derivan la gran mayoría de los problemas de las parejas. Ahí están guardados infinidad de comportamientos pequeños, minúsculos, que muchas veces hacen un daño inmenso a la persona a la que amamos. También están los grandes y más graves, qué duda cabe.

Los más grandes y graves los voy a dejar para otro artículo. Hoy me gustaría centrarme en aquellos más pequeños  y que muchas veces consideramos irrelevantes y por los que no entendemos que el otro se pueda enfadar.

El primero al que voy a hacer referencia, es no avisar cuando se llega tarde. En general, todos entendemos que el tráfico es imposible, que hay causas ajenas a nosotros que pueden hacer que nos retrasemos a la hora de llegar a casa o a alguna cita con nuestra pareja. También todos deberíamos entender la importancia y necesidad de pasar tiempo con los compañeros de trabajo. Unas cervezas después de un día duro de trabajo ayuda a fomentar el vínculo y reforzar el clima laboral. Hasta aquí casi todos de acuerdo. Cuando tengas una situación donde puedas avisar de que vas a demorarte, coge el teléfono y llama. Dile a tu pareja que te vas a retrasar, que te vas a tomar algo o que te vas a dar un paseo porque el día ha sido duro. No cuesta nada hacerlo, y desde el otro lado se percibe como un “me tiene en cuenta”, “se acuerda de mi”. Cuando no hacemos este tipo de cosas, desde el otro lado se producen enfados e incluso preocupaciones que llevan después a los problemas con el otro.

Otro punto donde también se pueden evitar grandes conflictos, es no prometas cosas que después no vayas a cumplir. Tenemos tendencia a decir de manera rápida e inmediata “sí, sí, no te preocupes yo lo hago” o respuestas similares. Pero después no nos comprometemos con lo prometido. Aquí aparece la desilusión, el desencanto y el enfado desde el otro lado. Antes de contestar, tómate el tiempo que consideres oportuno, reflexiona lo que te han pedido y después da la respuesta que consideres. ¡Se acabaron muchos conflictos con respecto al compromiso!

En relación a este último, y para terminar por hoy, vamos a señalar la importancia de Escuchar. Ejercicio que normalmente no se hace en pareja. Escuchar significa abrir la mente a lo que el otro me está contando. Sentir con el corazón lo que me dice,  y cómo me lo dice. Ser capaz de ponerme en su lugar y que mi pareja note que me estoy poniendo en su lugar. Para poder hacer este tipo de escucha activa y entregada, evidentemente, la televisión, el móvil o cualquier otro elemento distractor debe de estar fuera. Lo suyo es que cada vez que mi pareja tenga algo que contarme, me siente con ella y le dedique todo mi ser.

A través de este tipo de artículos vamos a ir contándoos cómo mejorar vuestra relación de pareja. Para así ir reforzando el vínculo que existe entre vosotros y procurando que os deis todo el Amor que sentís desde el interior de vuestro ser.

 

-Ruth Fernández-

 

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