Este artículo es la continuación del que escribimos la semana pasado dónde hablábamos sobre la ansiedad. En aquel hacíamos referencia a la aparición de esta reacción emocional como señal de que algo no está bien en nuestra vida e incluso, estar siendo provocada por nuestra mente con el bucle mental.

Hoy vamos a comenzar con un periodo de entrenamiento para acallar la mente y procurar paso a paso que vaya desapareciendo “la cháchara mental”. Esta forma de actuar no es útil para nada, aunque creamos que sí, que analizar las cosas está bien.

Primero hemos de diferenciar el análisis de aquellas situaciones que nos acontecen en la vida y a las que debemos un tiempo para reflexionar sobre ellas. Hasta aquí todo bien, es tiempo limitado y productivo, una vez tomada una decisión ya dejamos atrás el análisis de lo que haya ocurrido.

La “cháchara mental” es totalmente inútil e infructuosa. Genera malestar, no nos lleva a ninguna conclusión y nos mantienen en permanente hipervigilancia. Puede provocar insomnio, problemas de alimentación, dificulta las relaciones sociales, nos bloquea en el trabajo… Además que a largo plazo puede generar otra infinidad de problemas de salud mucho más severos.

Es momento de aprender a parar la mente, primero identificando el tipo de contenido que tiene nuestra cháchara mental. Para esto requerimos un tiempo de tranquilidad para sentarnos a observar qué tipo de pensamientos estamos teniendo. Para esto necesitáis una libreta y un bolígrafo, y sentaros a contemplar el tipo de pensamientos. Cuando sean negativos, repetitivos los apuntáis en la libreta.  De esta forma podréis observar qué suele estar pasando por vuestra cabeza.

Todo este contenido por regla general es intrusivo, irracional (aunque no nos lo parezca) y no tiene ninguna base ni fundamento con nuestra vida.

Una vez que hemos identificado el contenido de nuestra mente, tenemos que empezar con el entrenamiento. Primero hay que ir introduciendo contenido nuevo de carácter contrario al que tenemos. No tanto pensamientos positivos así sin más. Sino más bien pensamientos que sean contrarios a lo que tenemos. De esta manera la cabeza entiende que existe otra forma de pensar, no solo la que estamos teniendo.

Al mismo tiempo y cuando seamos conscientes que estamos en bucle, llevar la mente a ejercicios de atención plena puesto que obligamos a la cabeza a centrarse en otras cosas. Así pararemos por un momento nuestro bucle, dejando al cuerpo respirar por un instante.

Así con estos ejercicios de manera habitual iremos enseñando a la cabeza que a partir de ahora el poder le recuperamos nosotros.

Tener paciencia, la mente de cháchara insistirá hasta que sea consciente de que las cosas cambian.

-Ruth Fernández-