El mundo de la sexualidad es amplio, variado, sugerente, sexy y muy divertido. Como un gran buffet. Lleno de platos maravillosos que nos entran por la mirada haciendo que nuestra imaginación despliegue un gran número de pensamientos sobre cómo van a saber, oler y hasta incluso que textura tendrán.

Con las relaciones sexuales nos pasa un poco lo mismo. Fantaseamos creando es la cabeza una película maravillosa que nos va a llenar de placer y a satisfacer tanto a nosotros como a nuestra pareja. Pero esto, en muchas ocasiones no suele pasar. Unas porque nos da vergüenza o miedo o pudor pedir a la persona a la que amamos una serie de prácticas sexuales. Otras,  porque en nuestra mente están instalados una serie de pensamientos que entorpecen e incluso pueden llegar a provocar problemas serios en la sexualidad.

Llegado un momento y por cualquier circunstancia las personas pueden tener problemas en el disfrute de su sexualidad. A esto le llamamos Disfunción Sexual, a toda aquella dificultad, problema o impedimento que  interfiere y/o impide que las personas tengan relaciones sexuales placenteras o en casos más extremos, evitación total de la sexualidad.

Dentro de este tipo de problemáticas está la Anorgasmia, La Falta de Deseo, La Disfunción Eréctil y la Eyaculación Precoz como las disfunciones sexuales más habituales. Cada caso, evidentemente, es particular. Habría que analizar a cada persona para saber exactamente porque está teniendo una disfunción.

Pero haciendo una análisis un poco general y sin profundizar mucho, podemos señalar que el principal problema que nos solemos encontrar está a nivel mental. Nuestro órgano sexual más importante, es el cerebro. Cualquier cosa que él imagine y desee, sucederá. También en el sexo. Esto que quiere decir, que si mentalmente pensamos que no vamos a ser capaces de disfrutar, realmente no vamos a poder hacerlo. Desde nuestro cerebro estamos bloqueando las sensaciones de placer y el cuerpo no disfruta.

Con las Disfunción Eréctil, que es un problemática típica de los hombres, es muy frecuente que las dificultades estén asociadas a pensamientos del tipo “tengo que satisfacer a mi chica”, “tengo que ser capaz”, “tengo que estar perfecto”. Visto así, somos conscientes de que este tipo de ideas no son reales y que evidentemente son perjudiciales. Pero cuando estamos metidos dentro de una relación sexual y con las emociones a flor de piel, estas ideas aparecen de manera automática. Llegado al punto dónde los hombres anticipan lo que van a pensar y cómo creen que se van a sentir y lo que creen que va a pasar, que al final ocurre eso que tanto miedo tienen. No pueden tener una erección. Generando en ellos después una frustración enorme, teniendo al final la sensación de que van a hacer un examen más que a disfrutar de una relación sexual.

Las ideas, prejuicios o pensamiento erróneos con respecto a la sexualidad no aparecen de una manera tan fácil como he señalado anteriormente. En ocasiones, es bastante complicado dar con ellos.

Si en algún momento te das cuenta que algo está pasando con tu sexualidad. Que no disfrutas cómo antes, que las relaciones sexuales con tu pareja se distancian en el tiempo y ya no son tan pasionales como un tiempo atrás. O si detectas en ti o en tú pareja algún problema que te parezca más severo de lo normal. No miréis para otro lado, no lo dejéis pasar. Tomar las riendas, solucionarlo. Que no pase mucho tiempo hasta que vuestra sexualidad vuelva a ser placentera. O por qué no, aún mejor de lo que era antes.

-Ruth Fernández-

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