La pregunta es fácil. ¿Qué es lo que más admiras de tu pareja? Coge papel y lápiz y haz una lista de todo aquello que te fascina de ella.

¿Lo tienes?

Ahora detállalo. Explícalo con más detalle.

Veámoslo con un ejemplo.

Pongamos que una de las cosas que más admiras de tu pareja es su capacidad de escucha.

  • Cómo se sienta a tu lado y presta atención a lo que le dices.
  • Lo ve desde tu punto de vista.
  • Analiza cuáles son las causas que pueden estar generando aquello que le cuentas.
  • Te da consejos sobre qué es lo que él/ella haría en tu lugar o si ella estuviera viviendo esa misma situación.
  • Trata de darte soluciones.
  • , etc., etc….

Ahora viene lo divertido. ¿Quieres que te cuente un secreto?

Cuando uno admira algo en alguien, es porque él, internamente, también lo tiene. Si no, no lo podría ver. No puedes ver afuera lo que tú internamente no tengas. El problema es que, cuando se admira algo, es porque uno se va al lado opuesto. Se va al polo de “yo no soy capaz de hacer lo que mi pareja hace”. Pero el realidad él/ella también lo tiene, pero lo ignora, no se cree capaz de ello, por eso lo admira. De hecho, cuanto más lo admiras, más crees que “tú no puedes”. Por eso, ahora te invito a que, continúes con el ejercicio anterior.

Coge esa lista que habías hecho sobre lo más te maravilla de tu pareja. Y ahora, sé sincero/a contigo y analiza en qué situaciones y/o momentos tú también obras del mismo modo que tu pareja. ¿Dónde, cómo cuándo?

La clave de todo es que no tiene por qué ser en la misma situación, circunstancias… Pero realmente tú también lo tienes.

Eres igual de maravilloso/a que tu pareja. Felicidades.

-Sara Estébanez-