Como afirma este principio, «Todo es dual, todo tiene polos; todo su par de opuestos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo sólo en grado.» Y en verdad así es.

En la vida todo tiene sus opuestos: Hombre – Mujer, Calor – Frío, Blanco – Negro, Bonito – Feo, Alegre – Triste. Y así podría seguir infinitamente.

De hecho, el ser humano tiene por costumbre dividir las cosas entre dos polos (bueno – malo, bonito – feo, etc.). Lo que pasa es que no nos damos cuenta de que entre dichos polos siempre hay puntos intermedios. Como los de un termómetro. ¿Dónde está el límite entre frío y calor? ¿En 10º? ¿En 0º? Cada uno tiene su propio termostato interno. Y lo mismo pasa con todo tipo de polaridades.

Todo depende del observador.

Estamos acostumbrados a verlo todo desde un lado o desde otro. El problema surge cuando nos encontramos en el lado que no nos gusta. ¿Cómo hacer para irnos al contrario?

Para poder ir al lado opuesto tenemos que tener una estrategia básica: ir pasito a pasito para ir de un polo a otro.

¿Cómo es esto de ir pasito a pasito de un polo hacia al otro? Es similar a cuando queremos llegar a un punto dentro del mapa. Para llegar allí, tendré que hacerlo dando un paso tras otro.

Primero tendré que darme cuenta de dónde estoy y hacia dónde deseo encaminarme, a dónde quiero llegar. Y después, ir hacia el lugar que me había propuesto. Si lo miramos con la temperatura lo veremos de forma más sencilla. Pongamos que entramos al coche. Hace un frío impresionante. El termómetro marca -3º. ¿Qué harás? Encender la calefacción del coche y ponerla a 23º. Pero claro, la temperatura del coche no pasará de -3º a 23º de un sopetón. Tendrá que pasar por todas las temperaturas intermedias: -3º, -2º, -1º, 0º… y así hasta llegar a 23º.

Esto que vemos de forma tan clara, muchas veces nos resulta complicado en otros ámbitos de nuestra vida.

Para empezar, porque estamos acostumbrados a mirar las situaciones desde polaridades diferentes. Por ejemplo, nos preguntamos “¿por qué alguien no encuentra pareja si es tan guapa?”. Seguro que has escuchado o pensado esta frase más de una vez. El problema es que estamos mezclando dos aspectos totalmente diferentes. Una cosa es ser guapa o fea. Y otra totalmente diferente ser amada por alguien o no serlo.

La clave está en ver las cosas mirándolo desde opuestos relacionados entre sí.

En el caso de la persona que no encuentra pareja. Por muy guapa que sea, si ella no se quiera a sí misma, difícilmente encontrará alguien que la ame. Para poder ser amada por alguien, lo primero que deberá hacer es amarse a sí misma. Ese será el primer paso a dar. En ese “amarse a sí misma” deberá comenzar a subir de nivel poco a poco, como los escalones de una escalera a la que deseamos subir hasta el final. Habrá de empezar por dar pequeños pasos que hagan crecer su autoestima: sonreírse, mirarse al espejo, creerse válida, mimarse, cuidar de sí misma… Y así hasta un largo etcétera. Deberá ir subiendo escalón a escalón hasta conseguir amarse de verdad. En ese momento, llegará alguien a su lado que se enamore de ella y la ame tal y como es.

Eso sí, no lo confundamos con el caso de alguien vanidoso que llega hasta el punto de menospreciar a los demás y creerse por encima del mundo entero. Eso en realidad no es amarse. Es irse al polo opuesto de alguien que se infravalora tremendamente. Pasa de no quererse a sí misma porque cree que “no vale para nada” a no querer a nadie y creerse por encima de los demás porque “él no vale para nada”.

La clave está en hacer como la escalera. Si estás abajo y quieres ir al piso de arriba, deberás ir subiendo escalón por escalón, nada más. Irás subiendo hasta que llegues al tope de dicha escalera.

Es lo que pasa con un péndulo, o como el columpio de la foto. Si queremos ir de un lado hacia el otro, tendremos que pasar por todos los grados intermedios hasta llegar a nuestro objetivo.

Claro que todas las escaleras no tienen el mismo recorrido o la misma distancia. No es igual una escalera de cinco escalones que una de cincuenta.

Todo dependerá del punto en el que te encuentres.

-Sara Estébanez-

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