Hoy, para continuar con las enseñanzas de Hermes, hablaremos del Principio de Correspondencia. Este afirma que “Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.”

¿Qué significa esto? Cuerpo, mente y alma van juntos dados de la mano. Lo que le pasa a uno, afecta a los otros dos. Así de sencillo. Si algo altera a mis emociones, también afectará a mi mente y a mi cuerpo. Y así con cada uno de estos tres niveles. Si uno de estos tres niveles se ve turbado por algo, los otros dos también lo sufrirán.

Pongamos un ejemplo.

¿Te acuerdas del caso de baja autoestima que comentábamos en el artículo sobre el Principio de Mentalismo? Decíamos que una persona con baja autoestima puede encontrarse con un jefe que infravalore su trabajo o una pareja que le haga ver que todo lo hace mal. Y decíamos que todo ello venía originado por su creencia de “no valgo para nada”. Pero esto tiene más miga.

Emocionalmente, nuestro personaje tiene una baja autoestima. ¿Pero qué dirías tú sobre su mente y su cuerpo? ¿Se ven afectados de algún modo? ¿O ignoran la situación y la dejan pasar de largo?

¿Qué has respondido? Estoy segura de que estás de acuerdo conmigo en que se ven afectados. ¿Verdad? Sus pensamientos sobre el tema serán negativos. ¿De qué tipo? De los de “no valgo para nada”, “no hago nada a derechas” y cosas así. Eso como poco, si no van a más. Y claro, su cuerpo también responde a todo ello. Para empezar, la tristeza se verá reflejada en su cara. Pero hay más. Es probable que no tenga ganas de comer, o al revés, que se coma todo lo que pilla y tenga problemas de sobrepeso.

Estos son unos cuantos posibles ejemplos, pero estarás conmigo en que la lista es infinita.

Pero te digo más. Todo esto lo podemos ver más allá. Podríamos decir que no sólo es de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. También lo podemos extrapolar a que como es dentro, es afuera y como es afuera, es dentro. ¿Cómo es esto? Veamos.

Es lo que decíamos en el caso del jefe que le infravalora o la pareja que le hace ver que todo lo hace mal. Como nuestro personaje se infravalora internamente, los de fuera también lo hacen. Conclusión: “Como es adentro, es afuera”.

Pero hay más.

Esto que aquí se ve tan claro en este caso, en nuestra realidad personal también es así. Los acontecimientos de nuestro día a día están ahí reflejándonos a nosotros mismos. Están mostrando nuestro interior. Y si no cambiamos, nuestro exterior no cambiará. Por ese motivo, solemos tener los mismos tipos de relaciones con los demás a pesar de haber cambiado de amigos o de pareja. Si uno no cambia dentro, su exterior será siendo el mismo independientemente de los actores que pongamos afuera. De ahí la riqueza de este principio.

Sara Estébanez

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