Desde que somos pequeños nos enseñan a mirarnos al espejo, muchas veces con mensajes “vete a mirar, que vaya pinta llevas”, “¿Estás segura/o de que vas a salir así?”…y otros por el estilo. Al final el espejo se acaba convirtiendo en el enemigo de muchas personas. Quizás, por cuestión de educación social, sea peor para las mujeres.

Es más común que nos miremos al espejo para encontrar los fallos o lo que creemos que no está bien, que para admirar la belleza que somos. Sí, has leído bien, la belleza que somos.

Somos seres bellos, que emanan luz desde el interior y que se refleja fuera. El problema es que nadie nos ha enseñado a mirarnos con buenos ojos, a decirnos buenas palabras, a mimarnos psicológicamente. Nos enseñan a vernos por partes como si no fuéramos un conjunto armónico y equilibrado. Las piernas por lado, las caderas, los ojos, las arrugas, la nariz…casi somos incapaces de ver lo hermoso en nosotros/as. Jugamos “al despiece corporal” para intentar ser “perfectos” a ojos del exterior.

Se nos olvida que ya somos perfectos tal cual somosLa  visión que tenemos sobre nosotros mismos es fruto de nuestra mente. Del tipo de creencias que albergamos sobre cómo se supone que debemos de ser para que otros nos amen, nos acepten…Podemos llegar a hacer auténticos sacrificios para que otros nos amen. Cuando la persona más importante que nos tiene que amar somos nosotros mismos.

Estás a tiempo de darle la vuelta a todo y convertirte en la persona que más te ama. Que se asombre frente al espejo y disfruta de la belleza y la armonía que hay dentro de ti.

Acéptate tal como eres. Cambia tus creencias sobre cómo deberías de ser. Ya ERES especial y maravilloso/a simplemente por el hecho de ser.

Sitúate frente al espejo y comienza mirando a los ojos de la persona que tienes enfrente. Tan solo mira, observa durante un minuto qué sensaciones recorren tu cuerpo cuando estás frente a ti mismo/a. Qué pensamientos acuden y apártalos, como quien aparta una hoja llevada por el viento.

Repite el ejercicio a diario y paso a paso irás notando cambios dentro de ti que se irán reflejando en el exterior.

Prueba.

-Ruth Fernández-