La masturbación es natural, ya sea en hombres o en mujeres. Tiene un sinfín de beneficios tanto a nivel físico como a nivel psicológico. Y a pesar de todo sigue siendo un tema tabú para muchas mujeres.

A muchas mujeres les da vergüenza reconocer que se masturban, como si estuvieran haciendo algo malo. Otras no lo hacen, por miedo, por vergüenza e incluso por no conocer su cuerpo.

Para que una mujer pueda encontrar placer en la masturbación antes tiene que conocer su cuerpo, no solo por mirarlo en el espejo. Ha de conocer cómo son sus genitales, qué forma tienen, si son rugosos, cómo son los pliegues, la humedad…tocar, tocar y volver a tocar. Poniendo los cinco sentidos al conocimiento de nuestro maravilloso cuerpo. Con la mente en blanco, dejando el bombardeo de pensamientos y creencias al margen de la búsqueda del placer.

Las primeras veces, a la hora de masturbarse, es recomendable buscar un momento dónde nadie me pueda molestar y pueda dedicarme por entero a mí. Es fundamental incluir la tranquilidad y la paz dentro de las relaciones sexuales, sean estas cómo sean.

Os recomendamos que tengáis un lubricante a mano, para la exploración es más cómodo.

Tumbadas en la cama, desnudas, con las palmas de las manos comenzáis a acariciaros empezando por el cuello. Sentir vuestras manos dando suaves masajes en esa zona. Poco a poco, ir bajando desde el cuello hasta el pecho, coger vuestros senos, cada uno con una mano. Dar suaves masajes alrededor de ellos. Coger los pezones y tirar un poco, suavemente. Ir tomando conciencia de las sensaciones que van apareciendo en vuestro cuerpo. Cada una sentirá lo que tenga que sentir. No hay sensaciones iguales. Cada mujer es un mundo.

Seguir bajando suavemente por los costados, por la zona de las costillas, hasta vuestras caderas. Subir por el estómago hasta el pecho y después volver a bajar con dirección al Monte de Venus. Acercándoos lentamente hasta el clítoris, la vulva, los labios de entrada.

Tomar conciencia de las diferentes sensaciones que aparecen en función de dónde estéis acariciándoos el cuerpo.

Para las primerizas, os recomiendo que a la hora de tocar vuestro clítoris lo hagáis con cuidado, utilizar dos dedos y hacer las caricias de arriba abajo. Con la presión muy leve sobre la zona. Observar cómo reacciona vuestro cuerpo.

Mientras con una mano estáis acariciando el clítoris, con la otra podéis volver a recorrer vuestro cuerpo suavemente.

Seguir con esta acción hasta que consideréis. Estar tranquilas si hoy no habéis conseguido llegar al orgasmo. Lo más importante era conocer vuestro cuerpo e ir observando las sensaciones que desprende al contacto físico.

-Ruth Fernández-