Diosa de la mitología. Mujer de Zeus. Encargada de proteger la vida matrimonial. Implacable con las infidelidades de su marido, pero siempre lo pagaban otros, Zeus nunca recibió las iras y enfados de su mujer.

 

Casi siempre se la representa como una mujer iracunda y despiadada que perseguía a todas aquellas mujeres que podían haber estado con su marido. Mujer sufridora y dañada por Zeus al que nunca culpó de sus infidelidades.

 

Esta Diosa mitológica habita en todas las mujeres, representa un arquetipo ancestral que muchas veces sale no solo por cuestiones amorosas. Es un tipo de comportamiento que nos han inculcado y que se supone que debemos tener cuando alguien nos hace daño. Nos han enseñado a responder desde la Ira. Esto no está bien y tampoco es bueno para nosotras mismas.

 

Evidentemente pueden existir situaciones y comentarios que nos pueden doler, e incluso nos podemos enfadar, solo faltaba. Pero responder desde esas dos emociones es más sano y beneficioso para todos que responder desde la Ira.

 

La Ira es una emoción devastadora tanto para el que la sufre en propia persona como para aquel que es objeto de la misma. No sirve para nada. Solo destruye.

 

Cuando Hera se enteraba de algo que había pasado que le repercutía a ella o eso pensaba, se tomaba todo como algo personal y respondía con la Ira. Desde la desesperación que sentía por lo que había pasado intentaba destrozar al otro, con las artimañas que fueran. Nadie la enfrentaba, tampoco nadie le enseño a comprender las cosas y a mirar las situaciones como un aprendizaje. Cuando algo nos ofende y nos lo tomamos como algo personal, sale esa Ira devastadora y que nos arrasa el cuerpo. Nos deja hundidos y maltrechos pero sin solucionar nada. Además la ira la alimentamos con la mente, con el ego. Damos vueltas a la cabeza con expresiones del tipo “cómo me ha podido hacer esto a mí”, así estamos perdidos.

 

Lo primero que tenemos que hacer es aprender a despersonalizar los acontecimientos que hacen los demás. Analizar las emociones que sentimos y tomar conciencia del tipo de pensamientos que acompañan a ese tipo de situaciones. Cuáles son el tipo de creencias que nos llevan a tomarnos todo como algo personal.

 

Hemos heredado además de patrones de comportamiento y pensamiento, arquetipos con los que nos identificamos casi sin darnos cuenta.

 

Los dioses mitológicos representan arquetipos que están instalados en nuestra mente y a través de los cuales muchas veces nos comportamos. Identificar aquellos arquetipos nos ayuda a entender y modificar lo que no nos gusta de nosotros mismos.

 

-Ruth Fernández-

 

 

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