Anteriormente, cuando hablábamos del principio de principio de vibración, decíamos que todo tiene su propia vibración. Y claro, no todo lo que nos rodea tiene nuestra misma vibración. De hecho, muchas veces nos encontramos con personas, lugares o situaciones con las que nos sentimos a disgusto. ¿Por qué sucede esto? Sencillo, porque no vibramos en la misma onda que esa persona con la que nos encontramos, el lugar donde se está dando dicha situación o el hecho que está aconteciendo o nos están contando.

Pero claro, muchas veces no podemos evitar esta circunstancia. En el trabajo compartimos tiempo y espacio con diferentes personas y no tenemos la misma relación con todos. Con algunos compañeros vale que vale, pero con otros cuanto más lejos mejor. ¿Te ha sucedido esto en algún momento de tu vida laboral? Seguro que sí.

O si no, cuando estás con un grupo de gente muy grande aunque no sean colegas de trabajo, sea el caso de amigos, familiares…. Siempre hay gente con la que nos sentimos más unidos que con otros.

El problema, la mayoría de las veces, surge cuando nos encontramos con esas personas con las que sentimos que no tenemos nada en común, no vibramos en la misma onda.

Estamos tan a disgusto que nuestra energía baja. Nos sucede como a las pilas, nos descargamos energéticamente. Tenemos la sensación de que no podemos más. Nuestras energías se han “evaporado”.

Claro, hasta aquí todo perfecto. Comprenderlo es magnífico. Pero, ¿qué hacer cuando nos encontramos con dicha situación?

Ahí ya la cosa se complica.

Afortunadamente hay varias formas de protegernos ante dichas situaciones para así poder mantener toda nuestra energía a salvo. Aquí te von a contar una: LA TÉCNICA DEL HUEVO GIGANTE.

Sabes lo que es un huevo. ¿Verdad? Ese ingrediente que usamos para hacer las tortillas.

Un huego tiene su cáscara, su clara y su yema. Estas son sus partes.

Pues ahora imagínate un huevo gigante. En ese huevo gigante, en vez de haber una yema, te encuentras tú. Tú eres la yema de ese huevo. La clara es toda tu energía, ahí fuerte condensada. Y la cáscara es una coraza impenetrable que te cubre y te protege de cualquier agente externo: palabras, miradas y/o acciones.

Visualízalo. Visualiza cómo estás tú dentro de esa coraza que te protege. Repele todo aquello que te desagrada. Te mantiene ahí dentro, intacto, completo, limpio de cualquier agente agresor.

¿Eres capaz de imaginártelo? Esa es la clave. Imaginarlo, visualizarlo y sentir como si verdad estuvieses dentro de esa coraza.

Ya lo comentábamos cuando hablábamos del principio de mentalismo, con nuestra mente podemos transformar nuestra realidad.

Te invito a que practiques este ejercicio de vez en cuando. En estas Navidades la gente suele tener muchas comidas, reuniones, cenas y eventos de todo tipo y no siempre con gente de su agrado. Seguro que a ti también te pasa.

Protégete y disfruta de la compañía de aquellas personas con las que sí vibras.

-Sara Estébanez-

 

Si quieres saber más sobre este tema, tenemos dos talleres en los que podrás profundizar más. Aquí te dejo los enlaces para que los veas.

 

Comprendiendo la Realidad Básico