El deseo sexual de las mujeres cuando están embarazadas suele sufrir alteraciones. En unos casos, su apetito es insaciable, mientras que en otros, la abstinencia está asegurada.

Sin embargo, la mayoría de las parejas, independientemente de la inclinación sexual, en muchos de los casos, sólo consideramos que hay relación sexual cuando hay penetración y esto no es así. Existen muchos otros juegos que podemos practicar. ¿Qué pasa con la masturbación? ¿Y el sexo oral? ¿Se nos ha olvidado que existen?

Estas preguntas tienen su aquel. ¿Qué pasa que si lo único que han hecho los miembros de la pareja ha sido masturbarse mutuamente significa que no han tenido sexo? La respuesta es “NO”. El sexo es mucho más que el coito. Son las caricias. Son los besos. Son los mordiscos. Los masajes. Y por qué no, los métodos tradicionales como el sexo oral o la masturbación. Todo eso es sexo. ¿Por qué excluirlo a un simple coito? Y mucho más en el caso de las relaciones con mujeres embarazadas.

Muchas veces, el simple hecho de estar esperando a un bebé hace incluso que el deseo sexual crezca; ya sea porque ahora no tiene que preocuparse por encontrarse con un embarazo no deseado, o porque la progesterona y los estrógenos estén ahí despertando la libido de la mujer.

No obstante, también nos podemos encontrar con el caso opuesto en el que la pareja no tenga ganas de mantener relaciones; ya sea por simple inapetencia y alteraciones hormonales, por tener un embarazo de riesgo, o por miedo a hacer daño al feto; cosa esta última, altamente improbable. Pero aun así, el sexo es mucho más que el simple acto del coito. Va mucho más allá. Las caricias y los besos pueden llegar a provocar verdaderos momentos de éxtasis llevando al orgasmo a tu pareja. ¿Por qué nos quedamos en la simple penetración? ¿Por qué no exploramos otras partes del cuerpo de nuestra pareja y las acariciamos, las besamos y jugamos con ellas? A lo mejor podemos encontrarnos con verdaderas sorpresas.

Te invito a que juegues con tu pareja. Investiga cuáles son sus partes más sensibles. Acaríciala, chúpala, lámela, aráñala suavemente. Déjate sentir. Investiga. Permitíos disfrutar mutuamente con algo más que un simple coito. El placer está en todo nuestro cuerpo. Sólo nos falta descubrirlo.

¡A disfrutar!

– Sara Estébanez –

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