El amor que llega es el que tiene que llegar. No existen las casualidades en el mundo y el amor no es una excepción. La persona que aparece en la vida, independiente del tiempo que esté, es la que tiene que llegar.

Esto dicho así sorprende. Cada persona que aparece en nuestra vida viene a enseñarnos algo, lo que sea que tengamos que aprender. Quizás no siempre somos conscientes de ello, pero podemos tomar conciencia a partir de ahora de esta forma de entender el amor.

La pareja siempre es un maestro. Viene a reflejarnos actitudes, patrones, comportamientos nuestros que tenemos que reconocer y a veces, que integrar. Crecemos con cada persona con la mantenemos una relación, sea larga, corta, de mucha implicación, de poca, solo sexual. Todo es aprendizaje.

De una manera consciente o inconscientemente, elegimos a la persona con la que estamos. En nuestro fuero interno, a veces muy desconocido, elegimos al amor que llega. Quizás no entendamos por qué hacemos determinadas elecciones en el momento que la hacemos, si dejamos pasar un tiempo y analizamos todo cobra sentido. Pero para ello tengo que aceptar que soy responsable de a quien elijo y de repetir patrones de amor.

Y tú ¿eres consciente de por qué te enamoras de determinados tipos de persona y no de otras?

A través de nuestra historia de vida y de nuestros ancestros podemos descubrir muchas cosas que pueden hacer que mejoren las relaciones sentimentales que tenemos.

Tan solo atrévete a mirar a tu pareja como un maestro que viene a enseñarte algo de ti que tú ni siquiera sabes.

-Ruth Fernández-