Muchas veces nos quejamos de cómo nos tratan los demás. Pero, ¿te has parado a pensar cómo te tratas tú a ti mismo o misma? El exterior es un reflejo de lo que pasa dentro en nuestra mente. Por lo que si fuera ves juicio y crítica, lo más recomendable es que analices cómo te hablas a ti.

Vuelvo a hacerte la pregunta. ¿Cómo te hablas a ti mismo/a? ¿Eres exigente contigo? ¿Te permites confundirte? ¿Te permites tener tus momentos de descanso, ocio y disfrute? ¿Te miras al espejo y te sonríes?

Todo esto te lo pregunta alguien que hace tiempo hubiese respondido de la forma más negativa que se te ocurra a todas estas cuestiones.

Pero afortunadamente, podemos cambiar la forma en que nos hablarnos a nosotros mismos. Sé que no es fácil, pero se puede.

Si siempre estamos viendo el error en nosotros es porque nos lo han inculcado. Lo más probable es que desde nuestra más tierna infancia, nuestros adultos de referencia, o la gente de nuestro alrededor, nos hayan hecho ver que lo que hacíamos no era lo correcto o era insuficiente para sus expectativas. Esto no significa que fueran malas personas. Lo único que estaban haciendo era proyectar en nosotros sus frustraciones y sus propias exigencias. Era su medio de autoprotección. Nos hacían ver sus miserias en nosotros para no ver las suyas. Exactamente lo mismo que hace toda aquella persona que opta por criticar cualquier cosa que hagamos. Muestra en nosotros sus propias culpas. Para no echárselas a sí mismo, las descargan en otros.

Pero volvamos al inicio del artículo. Si alguien te está haciendo ver alguna falta, evidentemente en él o ella mismo está. No puedes ver en el otro algo que no tienes en tu interior. Pero aquí la persona más importante eres tú, no lo que el otro te dice. Alguien no puede hacerte ver algo que tú previamente no te has dicho a ti. Si te dices permanentemente que no vales para nada, por ejemplo. Tu jefe, tu pareja, tus familiares… te harán ver eso, que no vales nada, que eres un despojo humano. Te infravalorarán. Harán de menos todo lo que hagas. Te tendrán apartado/a. Te ignorarán. Y así un sinfín de acciones. Pero en todas ellas el origen está de todo está en la forma en la que te hablas a ti.

Sin embargo, todo esto es reversible. En cuanto el concepto que tengas de ti mismo/a sea positivo, la cosa cambiará ostensiblemente. Lo he visto en infinidad de casos. En cuanto la persona internamente modifica el modo en que se habla a sí misma, su propia realidad se transforma. Al jefe que tenía le cambian de sitio y tiene otro más acorde con su nueva forma de tratarse a sí misma. Cambia de puesto de trabajo y su nuevo jefe aprecia enormemente la labor que hace. De repente los amigos que le tenían apartado desaparecen y nueva gente llega a sus vidas. Sus familiares, de repente, sin motivo aparente, adoptan un comportamiento totalmente diferente al anterior… Y así, podría poner infinidad de ejemplos. Pero todo ello pasa por el hecho de que la persona empiece a valorarse de forma positiva, que comience a verse como alguien valioso e importante. Esa es la clave.

Desde aquí os invitamos a compartir con todos nosotros tus experiencias. ¿Cómo te hablas a ti mismo/a? ¿Has probado alguna vez a ver todo lo bueno que hay en ti? ¿Has hecho algún cambio de este tipo en tu vida? ¿Qué efectos has conseguido con ello?

-Sara Estébanez-

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